Punta de reja de arado de alta resistencia y resistente al desgaste 063090
Materiales de alto rendimiento: El producto está fabricado con acero al boro de alta calidad (como 30MnB5 y 38MnCrB5) y se somete a un proceso especial de tratamiento térmico para controlar la dureza a HRC 50±3, lo que mejora significativamente su resistencia al desgaste y a los impactos.
Mayor vida útil: Según las pruebas del fabricante, la vida útil de esta reja de arado es más de un 30 % mayor que la de los productos tradicionales, lo que reduce eficazmente la frecuencia de reemplazo y los costos de mantenimiento durante el cultivo.
Adaptabilidad a las condiciones de trabajo: Adecuado para operar a profundidades de 25 cm a 45 cm bajo la superficie del suelo, con una velocidad de operación recomendada de 3,0 a 5,0 km/h. Su diseño estructural optimizado ofrece un buen rendimiento en la roturación, volteo y mejora de la aireación del suelo.
La punta de arado 063090 se utiliza habitualmente con máquinas de labranza profunda de marcas reconocidas como LEMKEN y Kverneland, y es un componente fundamental del conjunto de la pala de labranza profunda. Para soportar la abrasión severa de los componentes metálicos causada por la arena, la grava y los rastrojos presentes en el suelo, este modelo suele utilizar acero al boro de alta resistencia, como el 30MnB5 o el 38MnCrB5, como material base. Gracias a una soldadura resistente al desgaste y un proceso especial de tratamiento térmico, su dureza superficial alcanza los 50 ± 3 HRC, lo que mantiene el filo de la punta de la pala y retrasa significativamente la rotura provocada por el desgaste abrasivo.
En términos geométricos, la punta del arado 063090 presenta un perfil plano y redondeado típico en forma de cincel. Este diseño difiere de las palas anchas con alas o de doble ala; su anchura es similar a la del mango, lo que reduce la resistencia a la penetración en el suelo. Durante su funcionamiento, puede penetrar entre 25 y 45 cm por debajo de la superficie, rompiendo eficazmente la capa compactada sin alterar la estructura del suelo. La cresta redondeada en su parte posterior mejora su capacidad de ruptura del suelo y proporciona cierto grado de volteo, lo que contribuye a mejorar la permeabilidad y la retención de agua, creando un entorno favorable para el crecimiento de las raíces de los cultivos.








